|
David Byrne
El mal diseño es buen diseño. Así como el diseño de buen gusto es malo. Hoy que el diseño "perfecto" es posible con el click de un mouse, el mundo industrializado ha empezado a sentir nostalgia por el diseño "imperfecto". Ahora que los artefactos computarizados dominan nuestras vidas comenzamos a darnos cuenta, poco a poco, de lo que falta en el mundo altamente tecnificado. Advertimos que a veces una línea chueca tiene más vitalidad que una irreprochablemente trazada y que una grabación que tiene la cantidad exacta de distorsión y color que le añaden los equipos antiguos muchas veces resulta preferible a una copia perfecta. ¡Ay de nosotros cuando la profesión médica perfeccione sus novedosas técnicas genéticas y de clonación! Tal vez acabaríamos por darnos cuenta de que son nuestras imperfecciones las que nos hacen humanos. Perfeccionar la tipografía, eliminar las máquinas pesadas y dirigir un taller de tipografía es una cosa, pero suponer que hay que perfeccionar el organismo que realmente crea y consume esa tipografía es algo muy distinto.
El resultado final de una visión mecanicista del mundo es convertir el mundo en una máquina.
|
 |